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Nuestra Historia.
La Buitrera tiene muchas historias comenzando con la que registra un cementerio indígena de variados nichos, comunicados entre sí por túneles en una de las colinas del terreno donde hoy se desarrolla el condominio La Acuarela. Este hallazgo arqueológico solo es una muestra de numerosas tumbas que ayudan a repensar como eran los primeros pobladores de estas montaņas que determinan la zona que hoy conocemos como La Buitrera. Los objetos encontrados y la construccion de las tumbas apuntan a que los habitantes de ese tiempo fueron cazadores y recolectores mas bien pobres que para no estar yendo y viniendo se habían establecido temporal o permanentemente en el monte para surtir de pieles, carnes y productos vegetales a la próspera cultura Malagana en las tierras altas del río Bolo.
Solo ahora que tratamos de investigar la historia de los nativos naturales de estas lomas aledaņas al Bolo y con la escasa información arqueológica y antropológica disponible nos damos cuenta que solo podemos especular sobre lo que pudo pasar de 1850 hacia atrás en los tiempos de esta región.
Ateniéndonos a las versiones mas representativas de la historia colombiana como las que rondan en las cátedras de escuelas, colegios y universidades sobre la conquista y la independencia por allá en 1810 y la posterior formación de la República, entendemos que estas tierras de La Buitrera en la época de la Colonia eran parte de inmensas encomiendas, delimitadas con vallados en piedra que servían como linderos de grandes extensiones de terrenos que en América eran concedidos en propiedad a una familia amiga del virrey con aprobación del rey de Espaņa por obra y gracia de Dios.

La historia observa los vestigios de los geométricos vallados y se remonta a su construcción por allá por 1600 y se imagina a unos esclavos, indios y negros, recojiendo esas pesadas piedras para acomodarlas en la estructura a cambio de muchos golpes y muy poca comida, con el único próposito de establecer estas terratenencias de locura, como ha sido siempre la práctica colonizadora de antes y hasta nuestros días.
Con los vallados en piedra como testigos, seguimos corroborando la dimensión de las encomiendas y especulamos que al parecer, aqui en La Buitrera, coincidían los límites de por lo menos tres de ellas. Eso nos pone a pensar en el fin de la cultura de Malagana con la llegada de los espaņoles, apenas 50 aņos después del descubrimiento de esta parte de América en 1540 y pico. Todavía es posible transitar por los senderos que trazaron y utilizaron muchos miembros de la cultura Malagana y que van desde el piedemonte en las riveras del río Bolo, hasta los bosques de niebla y los páramos.
Desafortunadamente, durante todos estos aņos hemos venido siendo testigos del saqueo de varios hallazgos arquelógicos como las tumbas en la parte alta de lo que hoy es el condominio de Acuarela, por allá en los aņos 70, en el que intervinieron guaqueros y profesionales. Sufrieron el mismo destino muchas tumbas, algunas aisladas y otras regadas por doquier que tambien fueron saqueadas y entonces se perdió para siempre toda la información que proporcionan este tipo de hallazgos tan importantes para la memoria de la sociedad. Luego vino a comienzos de los 90 el gran saqueo oficial y brutal de los mayores y mas ricos hallazgos de la cultura de los Seņores de Malagana en una hacienda con ese nombre en el corregimiento del Bolo, muy cerca al casco urbano del municipio de Palmira.  Muchas cosas se han dicho sobre la riqueza de la cultura Malagana
y de su importante apogeo social en un largo período de casi 2.000 aņos, entre el aņo 500 a.c y su desplazamiento por allá en 1540 y pico. Nuestra teoría es que estando situada en las tierras mas fértiles de América, la gente de de esta cultura producía la mayor cantidad de maíz por área y que tenían la suficiente despensa para que el alimento y la chicha nunca escasearan. De esa manera se convirtió en lugar sagrado al que llegaban personas de todas partes a proveerse, mas que nada de chicha, a cambio de multiples riquezas representadas en oro y sal básicamente. Muchas historias pueden estar en los hallazgos y otras se pueden extraer con paciencia de la tradición oral.
Ahora tenemos un nuevo motivo de trascendencia e importancia regional gracias a los descubrimientos arqueológicos realizados por la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, y el Instituto para la Investigación y la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural del Valle del Cauca (INCIVA). La importancia cultural que tienen tales descubrimientos y los estudios pertinentes hoy plasmados en un libro titulado: "LA BUITRERA - VALLE DEL CAUCA - UNA REGIÓN DE FRONTERA CULTURAL PREHISPÁNICA EN LA CORDILLERA CENTRAL", indudablemente han posicionado a La Buitrera dentro del concierto nacional, por esta nueva característica o atributo, que se suma a su reconocida atracción turística conservacionista y natural.
      
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