 El pueblo de los
ovnis En La Buitrera de Palmira, a media
hora de Cali, los OVNIS y otros fenómenos inexplicables
son pan de todos los días. Son muchos los testimonios
que le dan credibilidad a un asunto plagado de
escepticismo. Cometas que caen del cielo en tiempo de
verano y hasta un presunto secuestro extraterrestre, son
el abrebocas de una historia del otro
mundo. ¿Ovnis?
¿Extraterrestres? Así el calendario diga que estamos en
pleno Siglo XXI, los Objetos Voladores No Identificados
y la posibilidad de que existan seres en otros mundos
diferentes a la tierra siguen seduciendo al hombre.
Muchos reducen el tema a la misma reflexión popular que
se aplica a las brujas: nadie las ha visto, pero de que
las hay, las hay. A la vuelta de la esquina de
Cali, en el corregimiento palmireño de La Buitrera, se
teje todo un manto de historias asombrosas directamente
ligadas al fenómeno ovni. Muchos dicen que sólo se trata
del producto de cuentos pueblerinos alimentados por las
creencias populares, pero lo cierto es que los
testimonios de avistamientos y hasta un supuesto caso de
abducción (secuestro extraterrestre), abundan en esta
zona del oriente vallecaucano.
En La Buitrera,
muchos de sus habitantes aprendieron a convivir con
historias de fenómenos inexplicables. Una de esas
historias, quizás la más popular, tiene, o mejor, tenía
nombre propio: Antonio Johann Bucher Elniger, un
ciudadano de nacionalidad suiza que desapareció a
mediados de los años 90 de forma inexplicable. Bucher fue de los primeros en asegurar que en La
Buitrera existía lo que él denominaba un ‘Vórtice de
Energía’,término científico que ‘platanizado’ a nuestra
jerga se definiría como una ‘puerta hacia el infinito’.
Ese mismo portal tridimensional habría sido, según el
anecdotario de esta localidad, el causante de la
desaparición inexplicable de don Antonio, a quien la
última vez se le vio caminando desnudo rumbo al sector
conocido como ‘El Arenillo’, en lo alto de las
montañas. Desde entonces, nunca se supo más de su
paradero. Se habló de secuestro, no de la guerrilla,
tampoco de paramilitares, pero sí de extraterrestres que
se llevaron para siempre al suizo. Un enigma que se
quedó sin resolver. La extraña desaparición de Antonio
Bucher terminó de sepultarse en el fondo del limbo luego
de que su esposa y sus dos hijos decidieran marcharse
rumbo a Suiza, ante la incertidumbre de no saber la
suerte del esposo y padre.
Las autoridades de La Buitrera y algunos habitantes
todavía conservan el volante que la familia Bucher puso
a rodar por las calles del corregimiento, Palmira y
localidades circunvecinas, donde se detallaban las
características de don Antonio: “DESAPARECIDO. Antonio
Johann Bucher Elniger. Edad: 59 años. 1,80 metros de
estatura. Compostura robusta. Ojos azules. Cabello
claro. Tez blanca”. En La Buitrera la gente dice que a
don Antonio se lo llevaron los extraterrestres, porque
aseguran, él investigaba a fondo los ovnis y era un
contactado.
Punto C indagó el Caso Bucher y
otros fenómenos inexplicables acontecidos en La
Buitrera. Hablamos con personas del corregimiento
que nos compartieron sus vivencias sobre el fenómeno
ovni, un tema que pareciera ser pan de todos los días en
el sector. Ana Milena Leguizamón, quien trabaja
en una granja avícola de La Buitrera y que dice haber
vivido toda la vida en este corregimiento de Palmira,
dijo, sobre el Caso Bucher: “Dicen que él después de
haber desaparecido regresó pero como todo loco, fuera de
sus cabales, y luego se volvió a perder esta vez para
siempre”. Ana confesó su incredulidad sobre algo de lo
que muchos hablan en su tierra: “La gente cuenta cosas
raras pero un a veces es muy incrédula; acá se habla
mucho de luces raras a la madrugada”. Un caso particular lo
representa don Alejandro Uribe, quien pese a nunca haber
visto un ovni en La Buitrera, y que maneja un portal en
Internet (http://www.labuitrera.com/)
decidió incluir un especial dedicado a todas las vivencias de los buitrereños
con los extraterrestres. “ Llevo más de 20 años viviendo
acá y nunca he visto nada, pero luego de que me
mostraran las fotos me dio por averiguar y varias
personas dicen haberlos visto. Tambien cuentan que en los años 50 vino un extranjero a explorar en la parte alta de La Buitrera posiblemente buscando yacimientos de oro,
uranio y plutonio y despues de hacer unas cuantas troneras de mas de 50 mts de hondo, se cansó y abandonó su busqueda infructuosa”.
El, sin ser científico, asocia que dichos elementos son fundamentales en la generación de
energía nuclear y podrían ser utilizados como
combustible interestelar, eso le contó Alejandro a la
periodista del periódico Q’hubo, Carolina Ruiz.
Una Buitrera de
Ovnis... Testimonios en la pagina Web de La Buitrera. Carlos Uribe, tendero de La Buitrera, recuerda cómo
hace “cuatro años estaba cerrando el negocito, a las
7:00 p.m., cuando de repente vi sobre la Iglesia un cono
con luces verdes fluorescentes y de un momento a otro
eso dobló, como si hubiera una esquina y se
perdió. No fui el único que lo vio”. Un testigo
más. Una historia más saltó a la vista. Ésta la
cuenta Alberto Giraldo, habitante del sector: “Resulta
que el joven Carlos Alberto, hijo de los dueños de unos
lotes, era muy creyente, pero le iba mal en la vida. Un
día, en un sueño se le apareció Jesús y le dijo que
construyera una pirámide con un asiento donde después se
iba a posar un ángel. Luego de eso, cuentan, Carlos
Alberto corrió con muy buena suerte y se convirtió en
millonario. El relato de don Alberto hace
referencia directa a un símbolo que contribuye a
alimentar las creencias sobre extraterrestres de la
zona: una pirámide u obelisco (la misma que construyó
Carlos Alberto) que todavía existe en la localidad y en
torno a la cual existe mucha mística. A doña
Amparo Giraldo, habitante del lugar, se le apareció en
el cielo una nave en forma cilíndrica: “Una vez vi en el
cielo algo muy parecido a un tabaco negro gigante, que
luego de girar a gran velocidad descendió para clavarse
en el perfil de la loma. Era como si estuviera
penetrando la tierra”. El avistamiento que tuvo
Adriana Cadavid, buitrereña de raíz, tuvo testigos: “Yo,
junto con familiares y algunos amigos, he tenido varias
experiencias del tercer tipo; una noche vi pasar sobre
mi casa una inmensa Nave Nodriza o Nave Madre que tenía
miles de luces de colores y de la cual salían otras
naves más pequeñas”.
Informe Especial de Punto C: “Por acá caen muchos
cometas” Los hermanos Néstor y Jacobo
Muñoz son campesinos caucanos que llevan varios años
laborando como mayordomos en fincas de La Buitrera.
Ellos, quizás por su condición humilde y su poca
formación escolar, se refieren a los extraños fenómenos
registrados en el cielo buitrereño, como algo normal.
Néstor, de 45 años y quien hace nueve trabaja en la
finca de veraneo Torcoroma, habla de luces extrañas en
el cielo y las relaciona con ‘guacas’ (entierros
indígenas). “En tiempo de verano, entre julio y
agosto, se ven en el cielo como cuando están quemando un
castillo de pólvora, luces de colores que atraviesan el
firmamento y se clavan en el suelo. Varias veces las vi.
Para serle sincero, lo otro que dicen de platillos
voladores no he visto. La gente dice que eso son guacas
y varios andaban por ahí jodiendo a ver si encontraban
un entierro”, narró el campesino. Néstor entregó
una versión diferente sobre el caso del suizo Bucher:
“La gente de por acá decía que ese señor había
encontrado la Hierba de la Sabiduría y que se la había
fumado para ampliar su conocimiento, pero en lugar de
volverse más sabio terminó loco. Dicen que de ahí cogió
hacia el Arenillo, por donde lo vieron caminando desnudo
y cobrándole unos chances viejos a todo el que se
encontraba”. Un hijo de Jacobo, el mayor de los
hermanos Muñoz (con 54 años y quien vive hace 35 en La
Buitrera), comenzó a sufrir convulsiones luego de ver
algo extraño en el cielo. “Hace 17 años, cuando mi hijo
tenía 4 años, él vio en el cielo como un avioncito
pequeño, unas luces; entonces se quedó como acelerado
mirando hacia arriba y de ahí para acá quedó
convulsionando”. Don Jacobo asegura que es normal
ver luces extrañas en el cielo de La Buitrera: “Acá caen
muchos cometas cerquitica de la tierra, entre agosto y
septiembre. Son como pescados que se lanzan de lo alto
hasta clavarse en la tierra. Eso vienen volando y
desaparecen de un momento a otro. Dice la gente que esas
luces son las que señalan dónde hay entierros o
guacas”. A Jacobo, al igual que a su hermano, no
se le pasa por la cabeza relacionar las luces o cometas
con ovnis: “No señor, de eso la verdad no sé nada; no
tengo idea qué es eso”. Desde personas con gran nivel
cultural hasta sencillos campesinos, como Néstor y
Jacobo, que ignoran el significado de la palabra ovni,
son testigos de un hecho que no puede pasar por alto
entre los buitrereños. Mientras más se indaga
sobre el fenómeno extraterrestre en este sector, más
historias salen del camino, unas más fantásticas que
otras, pero al fin y al cabo historias que dejan abierta
la posibilidad de tener en nuestras narices, a 30
minutos de Cali, un escenario no apto para escépticos.
¿Ovnis? ¿Extraterrestres? Nadie da fe de que existan,
pero de que los hay, los hay. O sino, pregúntele a los
buitrereños.
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