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La Buitrera es toda una Reserva Natural.
Una vez se emprende la subida a la zona la gente que nos visita se encuentra en medio de un bosque natural a lado y lado de la carretera pavimentada. Un bosque joven lleno de árboles nativos como los Carboneros y los Guásimos, los Guamos, el Matarráton y el Chiminango, que cubren con la sombra de sus ramas a las Pavas y a las Guacharacas, y cuyas raíces agarran a los suelos empinados de la ladera del río para que soporten los aguaceros y no se desplomen y es asi que a uno se le vuelve real la existidera, al escuchar los sonidos del monte cuando se sube a la Buitrera en un carro o caminando o en bicicleta.

Toda la región que compromete a La Buitrera es una mina de paisajes, de biodiversidad e inagotable fuente de procesos naturales de inigualable belleza e interés en comparación con otros sucesos naturales en cualquier lugar del planeta Tierra. Con un área de mas de cuatro mil hectáreas, la cuenca hidrográfica de los ríos Aguaclara y Chontaduro que nos baņan, cobija otras quebradas como Vilela,
Día tras día, quebradas como Flores Amarillas, El Silencio, La Vega, Candelillas, otros afluentes y muchas derivaciones nutren nuestras parcelas formando el caudal de los ríos Aguaclara y Chontaduro que desembocan mansamente en las aguas de un mermado río Bolo. Es una bendición del cielo tener tantas fuentes de agua y es por eso que tenemos que cuidarlas.

Tanta abundancia en la Naturaleza nos trae mucho bienestar a todos los que participamos de este espectáculo diario natural, donde van apareciendo ante nuestros sentidos los árboles plenos de todos los verdes, despues florecidos y con diferentes aromas y luego las frutas... y los pájaros comiendo o anindando en ellos... y las hormigas que recojen las sobras.
A ciertas horas chillan las chicharras e intermitentemente aparecen las mariposas y al anochecer comienzan a cantar los grillos y las ranas y se puede ver volar a los murciélagos que devoran miles y miles de insectos y otros bichos que nos van acompaņando en el trayecto nocturno. Es por esto que los buitrereņos disfrutamos tanto todo lo que pasa, desde lo mas ejemplar hasta lo mas complicado de esta maravillosa reserva natural que es La Buitrera y que solo heredamos de un tiempo en el Universo con el propósito sublime de contemplarla y cuidarla para nosotros y para nuestros hijos... mientras nos dure.

Otro placer es observar a las aves. Ellas nos alimentan la mente con sus espectaculares formas de volar y nos alegran el oido con sus cantos, que van desde el ruidosos chirrido hasta la melodía perfecta, pasando por el cacaraqueo del gallo y las gallinas. Si en alguna parte hay pájaros amenizando el ambiente por doquier, es aqui en La Buitrera. Las personas que registran el canto de las aves madrugan a escucharlas y las contemplan maravillados. Es costumbre de los habitantes de esta privilegiada zona establecer comederos para observar a los distintos pájaros que arriman a consumir los bananos y a recrear el ojo.

En la parte alta de La Buitrera está la reserva natural NIRVANA: Un lugar mágico y privilegiado donde uno puede llegar fácilmente cualquier día de la semana para escuchar a los pájaros cantando bajo la sombra de árboles fantásticos, en medio de jardines maravillosamente sembrados en los que se funde la flora nativa con plantas de todas las regiónes de la tierra mientras inumerables fuentes de agua te acompaņan durante la visita a este centro de educación ambiental y de turismo ecológico.
      
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